En Chile, el número de personas mayores crece más rápido de lo que cambian las políticas públicas. Sin embargo, hay muchas cosas que tanto ellos como su entorno pueden hacer para derribar barreras y mejorar la calidad de vida.
Según datos del Censo 2024, la proporción de personas de 65 años y más pasó de 6,6% en 1992 a un 14% en 2024, lo que refleja un cambio demográfico importante en Chile. ‘Este escenario obliga a pensar el envejecimiento no solo como un desafío, sino también como una oportunidad’, sostiene Daniela Naranjo, académica de la Escuela de Terapia Ocupacional de la Universidad de Las Américas.
De ahí que especialistas de diversos rubros busquen favorecer la calidad de vida, la autonomía y el desempeño ocupacional de las personas mayores. ‘Desde este enfoque se promueve la participación en actividades significativas, junto con la prevención de situaciones de dependencia y el fomento de un envejecimiento saludable. Todo ello requiere derribar prejuicios y actitudes edadistas que aún persisten y que reducen a las personas mayores a estereotipos de fragilidad o improductividad’, explica Daniela Naranjo.
En este sentido, incentivar la participación en actividades, no necesariamente deportivas, puede ser una variable muy positiva en esta etapa de la vida. Lo importante es estar en movimiento: ‘jardinear, caminar, andar en bicicleta, practicar yoga. También, mantenerse activos intelectualmente a través de la lectura, juegos de ingenio, entre otros’, sostiene la psicóloga María Fernanda Alcayaga, directora de CalmaVida.
Igual de importante es la elección correcta de los alimentos, ya que esto ayuda al cuerpo a sentirse sano y fuerte. Otra recomendación de la especialista es compartir con amigos y familia, y participar de actividades en comunidad, pues estar conectados con el entorno es tan necesario como la actividad física. ‘Por último, tener un propósito, un ‘Ikigai’, como lo llama la cultura japonesa, contribuye al bienestar y longevidad de las personas’, explica Alcayaga.
Preparar el entorno
Según Carolina Carrera, directora del Centro de Atención Psicológica de la Universidad Andrés Bello, la vejez es una etapa de logros y reencuentros, pero también de pérdidas y ajustes. Por eso, habilitar el espacio acorde con las necesidades reales de esta etapa es clave para mantener hábitos y rutinas sin depender de otros. ‘La autonomía en el caso de las personas mayores es muy importante, tanto en relación con la movilidad y uso del espacio físico, como para la toma de decisiones’, afirma.
¿Están los hogares preparados físicamente para una vida más larga? Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la falta de adaptaciones en el hogar es uno de los principales factores de riesgo de caídas. ‘Evitar una caída no es un detalle: para una persona mayor, un accidente así puede significar una larga inmovilización y la aparición de otros riesgos asociados a la vejez’, comenta Pablo Hormazábal, académico de Arquitectura del Campus Creativo de la Universidad Andrés Bello (UNAB).
Contrario a lo que muchos creen, no siempre se requiere una remodelación completa para lograr un hogar más seguro. De hecho, algunas intervenciones no implican un alto costo y pueden hacerse rápidamente, como el reordenamiento de mobiliario para facilitar la circulación y reducir obstáculos, tal como plantea el profesor de la UNAB.
Asimismo, la arquitecta Daniela Müller, de vasta experiencia en la remodelación de casas, departamentos y oficinas, recomienda poner barras de seguridad en la ducha. ‘Generalmente, son dos barras, una por el costado y una a lo largo de la ducha. También se ocupan unos banquitos para que se puedan sentar cuando se están duchando’, señala.
Menos riesgos
Junto con lo anterior, la líder de Müller Proyectos aconseja elegir pisos de porcelanato o cerámicos que tengan textura. ‘El antideslizante ayuda a evitar caídas cuando se moja el piso’ , indica.
En cuanto a la ventilación, la arquitecta propone que los baños tengan ventana, porque con el vapor del agua podría aumentar el riesgo de sufrir un desmayo. ‘Siempre tiene que haber una ventana que se abra o un extractor para generar una buena circulación de aire’, afirma.
La iluminación también es importante, porque la gente de la llamada ‘tercera edad’ suele tener más problemas a la vista. ‘Se recomienda que los baños tengan una luz general y también luces adicionales sobre el tocador, pueden ser también luces LED en los muebles. Igualmente, se pueden incorporar sensores de movimiento en puntos estratégicos, como la entrada al hogar’, concluye Daniela Müller.
